Este será un post un poco extraño, ya que no voy a escribir de viajes ni algo parecido, sino del año que me tocó disfrutar junto con el equipo de basquet de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Otra cuota de peculiaridad es que empiezo a escribir este post una semana antes de la final del campeonato, y probablemente lo termine luego de haber finalizado el certamen.

Independientemente de cual sea el resultado, las ideas y sentimientos que tengo creo que no cambiarán.

       Luego de mucho tiempo de inactividad, el 2014 me sorprendió con varias oportunidades de retornar a este deporte que tanto me gusta. Allá por Marzo, un compañero de trabajo me invitó a ir a los “picados” que se hacían los lunes por la noche en el colegio Manuel Belgrano. Estos encuentros me sirvieron para ir poniendo en marcha músculos y movimientos que tenía dormidos de las épocas de competencia en Ferro. Luego vino la invitación a participar en los entrenamientos del equipo de Medicina de la UBA los martes por la noche. Empezamos a ir con mi amigo Nico Giovio que es médico, yo por mi parte, pronto me convertiría en un “estudiante” de nutrición con tal de seguir yendo.

Desde el primer dia de entrenamiento, nos dimos cuenta de la intensidad y entusiasmo que habia en el equipo, existían claros retazos de buena formación basquetbolistica en todos los jugadores, lo que nos beneficio para adaptarnos bien al equipo y que nos convoquen al primer partido del torneo interfacultades.

Con el correr de los entrenamientos y partidos pude acusar no solo las capacidades deportivas individuales de cada uno, sino también del gran grupo humano que existía, algo que en mi experiencia siempre suma a un equipo de cualquier disciplina.

A pesar de haber partidos en los que llegábamos “rotos” de la noche anterior (se jugaba los domingos a partir de las 12.00hs) siempre sacamos adelante el espíritu competitivo ganando la mayoría de los encuentros hasta la final, solo perdimos con la facultad de Ciencias Exactas la cual tambien habia llegado a la deseada final.

Equipo de Medicina "A" y "B"

Equipos de Medicina “A” y “B”

Jueves siguiente a la final:

Cuando comencé a escribir este post como bien exprese, dije que lo terminaria cuando ya hubiera finalizado el certamen. Que decir, me hubiera gustado tener una foto con la copa para poder adjuntar a esta publicación, pero la realidad difirió bastante de lo anhelado. El golpe de haber perdido fue duro pero más lo fue la forma quizás.

Tuvimos un partido difícil, en donde a mi entender nuestro equipo era mejor basquetbolisticamente, pero el contrincante advertía una gran preparación defensiva y táctica la cual les valió para dominarnos la mayoría del partido no así hasta los últimos segundos del último cuarto en donde pasamos a tener la ventaja por un punto y por primera vez. Luego de un gran esfuerzo durante el transcurso del certamen,  el desenlace estaba dispuesto para que tomemos esa copa tan deseada, ganabamos por un punto, quedaban 40 segundos para terminar,  lo único que faltaba era defender la posesión del rival sin que nos anoten ni cometer falta, ya que esto último los llevaría a la línea de tiros libres.

Cometí el único error que no debía haber cometido y efectúe una falta que terminó con los dos tiros libres convertidos, nosotros perdiendo por un punto y 12 segundos para la última bola del partido. Tuvimos la última oportunidad para robarnos el encuentro, pero no lo logramos. Lo siguiente es el sonido de la chicharra anunciando el final del partido y una sensación de amargura que nos recorre y persigue incluso hasta el día en que escribo este post. El perder por tan poca diferencia, por un segundo de distraccion, por un error infimo, deja por sentado que la derrota fue por razones circunstanciales, y la victoria podría haber sido para cualquiera, creo que eso, es lo que mas duele.

Personalmente tuve la suerte de jugar al día de hoy 5 finales en mi carrera y esta es la única perdida, siento que esta vez, me tocó estar del otro lado, donde hay más reflexiones y balances que júbilo y festejos. A pesar de esta sensación, estoy realmente muy feliz y orgulloso de haber tenido la oportunidad de participar en este equipo, ha sido un largo camino de esfuerzo, trabajo duro y diversion que culminó en un subcampeonato, lo cual tampoco esta tan mal.

      Agradezco haber participado del equipo de Medicina,  espero que el 2015 sea el año de revancha, creo que hay un gran material para lograr todas las metas que se propongan. Por mi parte, quien dice, quizás encuentre algún equipo de básquet kiwi o aussie en el que pueda colaborar en el otro lado del mundo.